Seamos sinceros
Cambiar el suelo da miedo. Y con razón.
Todos conocemos a alguien a quien le pasó.
El presupuesto que luego no era el precio. Las juntas que se abren al primer verano. La tarima que a los seis meses cruje. Y el instalador que, de repente, ya no coge el teléfono.
Nosotros llevamos más de 18 años haciendo justo lo contrario.
-
01
Te decimos lo que cuesta antes de empezar.
Material y montaje incluidos. Lo que firmas es lo que pagas.
-
02
Lo ponemos bien. A la primera.
Preparamos la base, colocamos y rematamos. Sin prisas que luego se pagan.
-
03
Y seguimos aquí después.
¿Una duda a los seis meses? Llamas y te contestamos. La obra se acaba. El trato, no.



